lunes, 30 de julio de 2012

Información útil sobre el blog.

No sé si estáis suscritos a las entradas o no. Si lo hacéis se os notificará automaticamente cuando se publique una nueva entrada. Tanto si lo estáis como si no, tengo que decir que yo escribo las entradas en "fascículos": empiezo a escribir una, y después la termino cuando pueda actualizando la que dejé inconclusa. Si habéis notado que alguna entrada termina repentinamente sin haber llegado al final del día, volver a ella: probablemente la haya ampliado.
Gasto todo el tiempo que puedo en el blog, porque mis horarios no me permiten llamar a España, y sé que queréis saber qué pasa por aquí, pero no quiero escribir las cosas a medias.
Nos habíamos propuesto volver a casa antes de ir al colegio, pero se nos acaban las horas en NY, y aún hay muchas cosas que queremos ver, y que aún no hemos podido hacer. Si nos lo permiten las fuerzas, siempre intentamos apurar los minutos. Ese es el motivo por el que no puedo llamar tanto como quisiera. ¡Ya os aburriréis de mis historias cuando llegue allí!

Mi próxima entrada: High Line y MeatPacking district, y North Harlem.

domingo, 29 de julio de 2012

Día completo, y variado.

Siendo domingo, no teníamos muchas esperanzas de que nos ingresaran la beca, pero sin embargo hemos cruzado los dedos esta mañana antes de salir hacia clase. No ha habido suerte, por eso hemos decidido no posponer más la visita a ChinaTown y Little Italy, una parte de NY que no nos apasiona especialmente. Hemos pasado en varias ocasiones cerca, y el terrible olor nos ha tirado hacia atrás casi todas ellas.
Pero, bueno, es de visita obligatoria, y yo tenía ilusión por ver el Mulberry Street Bar, donde asesinaron al famosos mafioso Joey Gallo. Así que tras las clases allí fuimos, parando en la parada de metro Spring Street, para tratar la zona de norte a sur, empezando por Little Italy.


Edificios de como mucho cinco pisos se abrían a nuestro lado, flanqueando unas calles que en un principio me dieron una impresión muy europea, con mesas por todos lados, anuncios de "WE HAVE SANGRÍA", y carteles en italiano.


Eso sí, Judi quería comer un trozo de pizza de Little Italy, aunque en realidad siempre quiere comer pizza, pero hoy -sin comida en la mochila- nos hemos encontrado con que el acostumbrado dólar de la ración de pizza, se había convertido fácilmente en 3$. Todos los restaurantes eran carísimos, y los trozos de pizza más pequeños y 3 veces más caros. Muy europeo, por cierto.

Caminamos tranquilamente por Murberry St, y entramos en un pequeño museo italoamericano, con algunas piezas interesantes, antes de empezar a percibir Chinatown por las esquinas. Al parecer este último barrio está comiéndose gran parte de Little Italy, en la que por cierto, ya no viven italianos. Al atravesar Canal Street, el ambiente cambió TOTALMENTE. Ya no entendía ningún cartel, y apenas podía ver a los turistas que ocupaban todo Little Italy. Se vendían verduras extrañas en puestos de cuestionable calidad. Si en Little Italy no pude ver ningún italiano, no ocurrió lo mismo en ChinaTown: no había nadie de rasgos caucásicos a la vista. Bueno sí, los míos.


Cuando ya creía que aquello ya no podía volverse más chino, llegamos a Columbus Park. Era un parque muy pequeño para tal exceso de chinos. Allí jugaban a Mahjorn, hacían Taichi, cantaban músicas extrañas y estridentes... y en fin, cosas por el estilo. 
No me gustó estar allí, porque me sentí totalmente fuera de lugar. Era obvio que no querían a nadie extranjero allí, y lo dejaban ver claramente con caras de fastidio constante. Pero allí nos quedamos un rato, sacando fotos y escuchando la desternillante música. 

No quisimos fisgonear más por el barrio por apatía al mismo, y por la escasa seguridad de la zona. Así que tomamos rumbo West hacia Broadway, para quedar suspendidas entre TRIBECA, y Chinatown. Había por allí unas tiendas espectaculares para turistas, que no eran las típicas, y que a su vez tenían productos de lo más americanos.


Judi disfrutó como una enana en las tiendas de ropa de alrededor, donde estuvimos alrededor de una hora comparando precios y cosas, antes de ir a ver THE LAKE, en Central Park (una zona importante que aún nos quedaba en el tintero).
Cómo China Town y Little Italy no nos habían llevado tanto tiempo como esperábamos, decidimos dar una vuelta por el Upper, antes de llegar a Central Park, y es que las calles de los Upper nunca decepcionan:


Cuando llegamos a Central Park, estaba tan vivo como siempre, y resultó reconfortante, una vez más, olvidar los ruidos de la ciudad para perderse en ese inmenso bosque. Disfruté mucho, pese a la deshidratación que llevaba encima, el paseo hasta llegar a THE LAKE. Una vez llegadas allí, me enganché a una fuente de agua fresca que parecía estar allí sólo para mi. Llené bien mi termo de agua, y tras acaramelo dos veces, y rellenarlo de nuevo, alcé la vista para maravillarme una vez más con las dimensiones de central Park.



La hora era perfecta, la luz también, y el cielo estaba despejado, aunque hacía tan sólo una hora había caído lluvia. Saqué muchas fotos de mil maneras, y después simplemente nos quedamos allí, mirando la quinta, durante mucho tiempo. Aprovechamos para andar todo lo lentas que podíamos por el camino que bordeaba el lago, y tras este break, volvimos hacia casa cuando las luces empezaban a caer. 
Fue un día agotador. Tras la ducha, viendo que era pronto, vimos una película y después me acosté. Me desperté a la mañana siguiente, exactamente en la misma postura.


sábado, 28 de julio de 2012

Día de tiendas

Hoy no tengo mucho que contar, y tengo pocas fotos, porque por la mañana estuvimos con Stephanie y sus chiquillos, esperando a que la lluvia amainara. Nos hemos rendido a la hora de comer, que ha sido cuando nos hemos ido hacia el norte del distrito financiero, para visitar un espacio que cumpliera nuestras dos premisas para hoy: CUBIERTO Y GRATUITO. La decisión entonces ha estado clara:


La enorme tienda me ha decepcionado bastante en conjunto: es como un Corte Inglés. Gente con americana recibiéndote, y una sección de textil enorme. También sección de deportes y del hogar. 
Lo que sí me ha parecido increíble, han sido los artículos newyorkinos que había allí.




Además, hemos encontrado la escalera mecánica más antigua que debe existir en el mundo.


Cuando hemos salido, la lluvia seguía arreciando, así que hemos decidido irnos de lo que aquí se denomina "crystal shopping", que básicamente es mirar escaparates y no comprar nada. Puede que haya sido un poco deprimente, pero ... ¡había cada cosa!

Empezaremos por los zapatos:




Había unos zapatos espectaculares, en una tienda espectacular, con unos bolsos espectaculares, y con unos precios... espectaculares digamos también. Es cierto que había zapatos relativamente baratos, pero había otros que sobrepasaban el valor de mi viaje a EEUU. Obviamente, no he podido resistir la tentación de calzarme el glamour por unos instantes:


Esos zapatos estaban hechos para pisar la 5ª avenida.

Después hemos pasado por una tienda INCREIBLE sólo de artículos para fiestas.






Como digo, la lluvia nos aguó el día, porque nuestra intención era CHINATOWN Y LITTLE ITALI, y el PUENTE DE MANHATTAN. Sin embargo, volvimos a casa saturadas de artículos exclusivos, y sin ninguna bolsa, pero sintiendo que habíamos aprovechado el día. 

El puente de Manhattan tendrá que esperar.




Grandes Noticias.

La idea que llevábamos del día era recorrer otro de los Villages, y dejar las actividades grandes para cuando cobráramos la beca. De modo que tras el acostumbrado y copioso desayuno, me dispuse a poner en la mochila la Biblia Turística que nos ha sacado de tantos apuros. Mientras tanto, Judit consultaba su correo electrónico con cierta cara de asombro.
"Alba, un correo del ministerio", me dice.
Trago saliva temiendo cualquier cosa, hasta que miro el correo:
"Pongo en su conocimiento que se han cursado las instrucciones oportunas para que la ayuda de un curso de Inglés, francés o alemán en el extranjero le sea ingresada en su cuenta en breves fechas."

Sobra decir la fiesta que montamos, al releer de mil maneras el e-mail. Descartamos el East Village a modo de celebración, y nos preparamos para hacer una de esas grandes cosas: The bodies, de exhibition. 
Con una entrada que ronda los 30$, era una de esas cosas que no nos podíamos permitir en nuestro primeros días en NY. Pero con el frenesí de la posibilidad de cobrar, decidimos ir a ver la única exposición del mundo que investiga la anatomía con CUERPOS REALES.

Nos dirigimos con una sonrisa pintada en la cara hasta SouthSeaport, derechas a ver la exposición que tantas ganas teníamos de ver. Ha viajado por todo el mundo, pero a Valencia, sólo llegó una pequeña parte. La de aquí, es una exposición fija, enorme y MUY interesante. También sentíamos curiosidad por esa desconocida parte de la ciudad que era el Puerto y que los newyorkinos odian tanto. 
Así es, ellos no visitan apenas la zona del cuerpo, y al llegar allí, entendí porqué.


La zona del puerto es anómala a Manhattan. No hay un edificio más alto de 5 pisos, ni tiendas de pizza ni similares. Los restaurantes tienen mesas fuera al más puro estilo europeo, con manteles franceses, y al parecer, ese no es el estilo americano. Nos han comentado, que si bien esa zona es agradable de pasear, si pueden elegir ir a otro sitio, lo hacen. Sin embargo, en mi guía dice que los turistas se sienten atraídos por la brisa del mar, y llenan la zona. Este fenómeno es aprovechado por vendedores que apostan sus carros allí llenos de cosas caras para turistas desprevenidos.

Nosotras llegamos pronto, cuando la cosa aún estaba tranquila y nos dirigimos a la exposición cuando abrió:



Me encantaría colgar fotos de la exposición, pero por protección de datos, lo mejor es no hacerlo. Está terminantemente prohibido tomar fotos. Yo las robé, y no salieron mal del todo, para haber sido sacadas a escondidas entre los pliegues de la ropa. A un mujer que la pillaron sacando fotos, se las hicieron borrar TODAS.
Había por allí un equipo médico para pusilánimes que no pudieran con tanta víscera, pero para mí la exposición fue fascinante. Con mi descuento de estudiante pagué 25,50$, que desde luego lo valían. Tengo muchas ganas de que veáis las fotos.
Tras gastar sus buenas horas en la exposición, salimos a South Seaport, y el panorama había cambiado considerablemente: había muchos más puestos, y mucha más gente.


Judi, con su frenesí "beca cercana" se compró dos pares de zapatos más (20$ los dos) y un vestido. Yo me contenté con comprarme mi primer capricho en EEUU, un termo de la exposición que tanto me había gustado.

Esta foto fue sacada desde un McDonalds cercano, en donde me gasté 4$ en dos cheeseburguer y una cocacola. ¡Tirando la casa por la ventana!
Saqué fotos de algo de lo que hasta ahora no os había hablado: la bebida en los mcdonalds. 
Ya os sonará de España eso del "sírvase usted mismo", ¿verdad?
Pues -como todo-, aquí es mejor. Tienes para servirte hasta 100 bebidas. Diréis "¿100? ¿Cómo?" Así.

Paso uno, pulsas que quieres cocacola.

Paso 2, escoges el sabor.


Y así con todo! Incluso con los zumos de aquí que tanto me gustan.

La zona del puerto me gustó como zona, pero no me sentí muy en Manhattan. También es cierto que los contrastes es otro de los encantos de esta ciudad. ¿No podía esta foto, haberse podido sacar en cualquier otro lado?

No obstante fue una bonita experiencia y encontré artículos interesantes, como una camiseta que se iluminaba según el sonido ambiental. ¡Fascinante!

Después de haber paseado por la zona, y haber estado en un montón de tiendecillas, tomamos el subway de nuevo hacia la quinta, con el objetivo de visitar el MOMA en sus únicas 4 horas gratuitas semanales, pero cuando llegamos... 

Una cola de más de una manzana nos obligó a retroceder, y a plantearnos pagar la entrada con nuestra beca la semana próxima. Me niego a ver la noche estrellada entre tantas cabezas. Así que nos vimos "arrastradas" hacia la quinta, para ver las zonas más exclusivas de la ciudad. ¡Y lo es!
De hecho, al salir del metro, yendo hacia el MOMA, un sonido como de cascada nos hizo fruncir el ceño. Y justo ahí, como a 10 metros del subway, estaba un lugar llamado REFRESHING PLACE.



Vimos muchos escaparates interesantes, y gente poniéndole zapatos a otras mujeres que tenían la posibilidad de pagar 3000$ por ellos. Porque así es la quinta avenida. 
Después de pasear, prometiéndonos volver a ver la quinta con más calma, nos encontramos, como era de esperar con la tienda del MOMA. Habíamos visto una pequeña sucursal en el SOHO, pero en esta tienda había más cosas, pero también más gente. Sin embargo disfruté los estrafalarios cachivaches.


Sí, lo de abajo, es la camiseta plegada.


Volvimos a casa, no especialmente tarde, y fue de agradecer, porque pasamos una agradable velada con nuestra familia charlando de educación, estilos de vida, y sobre Nueva York, en general. Por supuesto, también tuvimos un rato para estar con Prinston, también con el pequeño Tristan.
















viernes, 27 de julio de 2012

Harlem oeste.


NOTA: Esta entrada fue escrita el día 26, y publicada el día 27.

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Muy bien, por fin me he puesto al día con el blog, y puedo contaros lo que HOY he hecho. Notaréis un pequeño cambio de voz, que pasa del “estuve”, al “he estado”, pero creo que podréis con ello :D

Teniendo en cuenta que llevamos un tiempo saliendo de casa antes de las 9, ha sido una pequeña decepción ver la luz del sol a las 11 por primera vez hoy. Me han despertado los truenos, y una lluvia torrencial. Judi suele dormir bien y a pierna suelta, así que simplemente me he quedado leyendo un par de horas, y aún la he tenido que despertar cuando por fin amainó la lluvia, sobre las 10:30.
Ayer por la noche, planeamos bien el día de hoy, pero para muchas horas de caminata, así que esta mañana, hemos tenido que recortar por donde hemos podido, para recuperar esas tres horas en otro momento.
Estamos cogiendo la rutina de llegar a casa sobre las 4 para descansar un poco y coger los libros para el cole, y así no tenerlos que cargar todo el día. Parece un momento perfecto para llamar a España, retomar fuerzas, y dejar las cámaras en casa.
Esta mañana tocaba nuestro Harlem más próximo. La primera idea era cogerlo al este de nuestra casa en la Universisdad de Columbia, y subirlo hacia el norte, pero no hemos podido pasar de la 120, porque la hora apremieaba y no queríamos ver las cosas a medias.
Nos hemos tomado un tiempo para pasear por el fantástico parque Morningside, y tomar fotos a los patos, las tortugas, las cascadas y los newyorkinos.
Parece que todos los parques de Manhattan están pensados para ser apacibles, y además son utilizados de manera constante e inteligente por la gente de los barrios circundantes.
Por esto no me ha extrañado en absoluto encontrarlo entre semana con gente paseando sus perros, y las abuelitas paseando a sus nietos. La temperatura ha sido muy muy alta, y he agradecido mucho la sombra de los árboles.





No olvidemos a nuestras amigas las ardillas.



Tras eso, nuestra intención era ir a la Universidad de Columbia directamente, claro que es difícil hacer algo directamente aquí, sin ir parándose en cada esquina. Para mi sorpresa he encontrado una tienda de souvenirs, que también tenía una extensa zona de empacar regalos, no quiero ni pensar cómo será la Navidad aquí.


Tras salir de la tienda en la que quería comprarme todo, me he encontrado con un mercado agrícola en medio de la calle, que no tenía desperdicio. Disfruto mucho en esos sitios viendo los precios, y pensando en que yo puedo conseguir esos productos como un 300% más baratos. Es uno de los pequeños placeres para los españoles en Nueva York. Hay de hecho otro que anima bastante: cuando ves que algo es caro… ¡Pásalo a Euros! Anima bastante, no mucho, pero te puede valer al menos para reconfortarte en caso de “exbova” (Extremo Bolsillo Vacío)
En cualquier caso, esto no es necesario en los mercado agrícolas. Ver que aquí pagan 3$ por una barra de pan, hace sonreír a cualquier Español.


Entonces sí que sí: Universidad de Columbia. ¡Fantástica! Mirad en la primera foto, todas las manzanas que ocupa la universidad. ¡13 manzanas!









Tras la Universidad de Columbia, hemos pasado por la Iglesia John de Divine. Tras la decepción de la catedral de San Patricio, no hemos pagado los 10$ de la entrada, por muy grande que parezca esta. No obstante, más al norte, también en Harlem, hay una iglesia en la que te permite subir a 108 metros de altura para admirar el Hudson… ¡gratis! Esa no nos la perdemos. Si nos sobra tiempo y dinero, iremos a visitarla, porque por fuera es magnífica.


Al terminar, Judi ha disfrutado sacándose mil fotos con las ambulancias de un hospital cercano, y viendo todas las entradas de urgencias. Nos quedaba tiempo aún, pero no suficiente como para llegar a nuestra siguiente parada, mucho más al norte. Hemos vuelto a casa callejeando y al llegar asfixiadas, ha sido gratificante charlar con Prinston y su niñero, y también con España.
No obstante es triste… hay muchas cosas que contar,  y eso no puede hacerse por teléfono. Puede que no pueda contarse ni en persona. ¡Tantas conversaciones con gente son imposibles de recordar!

En clase, hemos hecho un examen… eso sí que os lo puedo contar allí. Lo importante de esta historia es que en mi clase hay gente que ya está viviendo en NY y que está perfeccionando el idioma, que lleva varios meses dando clases, y que hoy terminaban, -de ahí el examen-. Lo genial de esta historia es que hemos hecho una fiesta de despedia. ¡Con pizza y todo! Hemos estado tomando fotos, y perdiendo horas de clase… ¡YUPII! Este es otro profe, super enrollado, que se llama BRIAN, y con el que tendré clase también la semana que viene.
Mi profe Bryan y yo


Brazzilia y yo, con Bryan haciendo el capu por detrás.


Pero el caso, es que hemos tenido tiempo libre y he estado un buen rato hablando con John. Irá a España (Valencia) en poco tiempo, y ya le he dicho que le llevaremos a algún sitio bien chulo en septiembre.

¿Por qué él se va a Valencia tan contento? ¿Cómo puede querer dejar esta ciudad?